Sunday, August 21, 2011

"Close Up TRE" exposicion de Javier Padura

Cualquier encuentro con su identidad, tanto artística, como espiritual ofrece una invitación a su mundo interior. Javier Padura Fuentes (Mantilla, La Habana, 1959), como un niño precoz que redescubre constante la realidad, se define en la búsqueda del placer, en la construcción de difusas identidades y manifiesta en su obra una originalidad y atemporalidad poco común.
Cuando el espectador esta frente a la obra de Javier Padura, es testigo de una realidad vívida, a veces deforme y brutal, donde las sensaciones se muestran, se manifiestan y los sentidos se estimulan. Su obra habla, hay música, hay movimiento y la sexualidad viaja desde la ternura pueril y apacible hasta una sexualidad violenta, palpable y a veces confusa; pero siempre perdurable en la memoria y reconocible por los rasgos de identidad ligados a este pintor.
La obra de Padura es un viaje sin memoria, es un viaje apolítico, atemporal y sin fronteras que nos lleva de la mano por el trópico mestizo que se enfrenta sin remedio a una modernidad y una interculturalidad que se resiste a su propio fracaso. Su trabajo no muestra mitos, ni leyendas patrióticas, ni temas históricos o consignas políticas, de ahí su universalidad que parte desde un punto oscuro y mínimo y se expande, crece, con trazos majaderos que alegran al ojo e invitan a la reflexión mesurada y plural.
Su propuesta es inquietante porque nos propone viajes desconocidos por ángeles caídos, eróticos y viriles hasta el impudor; es inquietante porque nos introduce a un folklore cubano desmitificado y sin ideologías tendenciosas. Su obra nos alarma porque nos lleva de la mano a mares profundos llenos de peces que nos recuerdan a nosotros mismos nadando en la inmensidad y en una locura incomprensible de la cual no podemos escapar aunque nos rodee el color y la aparente belleza. Padura nos obliga con su pintura a la metáfora y a perdernos en un mundo irreal que nos atrapa en la constante búsqueda de la razón y la verdad. Javier Padura nos marca la memoria con su libertad de creación y expresión personal con óleos y acrílico sobre tela texturizada; nos enreda en unos cuerpos humanos que se entrelazan con troncos y arbustos donde la presencia de su formación gráfica se devela en perennes trazos lineales de tinta negra y donde el negro como color de base o sombras es ausente y pretexto distintivo de su obra.
Por: Frankionora Hernandez.
Lic.: Lengua y Literatura Rusa, Español.
Amiga.

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ALEX FLEITES habla sobre Javier Padura

El arte, no vale la pena engañarnos, tiene como primer e imperioso objetivo suscitar amor. El intenso ejercicio de darse, de exponerse a la mirada ávida del otro, entraña una alta dosis de generosidad y, ¿por qué no decirlo?, de desgarramiento. Exactamente como la práctica amatoria. Hacemos arte porque aspiramos a ser queridos. Y después viene todo lo demás.
Javier Padura tiene una paleta intensa. Con ella plasma torsos, máscaras, fragmentos abigarrados del ser que lucha por conservar su pugna en el espacio. A los recursos meramente pictóricos, opone técnicas gráficas que enmarcan doblemente el objeto de representación. Es como si quisiera decirnos: “hasta aquí los límites que sugiero; más allá está el abismo, la experiencia, la intrincada trayectoria de cada cual”.
Puesto a preferir, elijo los torsos por su poder de seducción, de sugerencia, y los antepongo a las máscaras, los rostros inevitablemente más violentos, que tanto me dicen como me hieren. Estoy hablando de gustos, de los necesarios escamoteos que el corazón –esa “prodigiosa zona del cerebro”–impone.
Habeas corpus se llama esta muestra porque el artista quiere imponer ese recurso a su favor: ser juzgado, pero con todas las de la ley: con la seguridad de que si no aceptado unánimemente, al menos su discurso será atendido con todas las “garantías procesales” por aquellos que en nuestro intenso país legitiman el arte, pontifican y reparten jerarquías.
Pero, más que eso, Padura nos convoca a la íntima comunión con un mundo representacional que se afirma y niega a cada momento, en un pase de balance, no exento de claroscuros, donde se muestran caminos desbrozados y, lo que sin duda es más trascendente y motivador, los senderos por donde, ahora mismo, ya está discurriendo, a mares, la pintura.

ALEX FLEITES



Javier Padura Fuentes.

Mantilla, La Habana, 9 de marzo de 1959.
Graduado en el Instituto Superior de Diseño Industrial (1987).

Actividades profesionales relevantes:

Actualmente trabaja como Creador Independiente.
Pertenece al Fondo Cubano de Bienes Culturales.
Obras en instituciones cubanas, y en colecciones privadas en España, Suiza, Colombia y Estados Unidos.
Exposición personal Con Trazos Majaderos, Galería Belkis Ayón, Vedado, Cuba, (2011).
Exposición personal Hábeas Corpus, Oficina de la Unión Latina en Cuba (2006).
Exposición colectiva, Feria del Habano (2000).
Exposición personal Mascarada, Hotel Inglaterra (1999).
Exposición Personal Hecho en Cuba, Galería 10 de Octubre (1996).
Premio Arte-Cuerpo, Galería Her-Car, Arroyo Naranjo (1995).
Premio Combate de plástica, Galería Her-Car, Arroyo Naranjo. (1994).
Feria Cubamodas (1991 y 1992).
Realización de telas pintadas a mano en el atelier La Maison (1990-1994).
Exposiciones colectivas de la ACAA, de confecciones con telas pintadas a mano.
Textiles pintados a mano.
Diseños de serigrafía téxtil, en la Empresa de Artesanía y Cerámica, del Poder Popular, Ciudad de La Habana. (1987-1990)
Close Up TRE Miami 2011

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