Saturday, July 17, 2010

Luminarias de siempre. “La Reina del Bolero”





Luminarias de siempre.

“La Reina del Bolero”: intensa y pasional –sin
‘mentirnos’–, tal y como nos ‘acostumbró’.
Olga Guillot nació el 9 de octubre de 1923 en la ciudad de Santiago de Cuba, pero su familia se mudó para La Habana cuando ella era muy pequeña. El empresario Facundo Rivero la apoyó para que debutara profesionalmente, y su interpretación de Stormy Weather (Lluvia gris) fue llevada al acetato en 1946 por el sello Panart y sonó en todas las victrolas del país. El prestigioso músico Miguelito Valdés la llevó a Nueva York, donde grabó en 1947 La gloria eres tú con Machito para el sello Decca. En 1954, su canción Miénteme (Lie to Me), se convirtió en un hit en toda Iberoamérica, y en 1958 Olga realizó su primera gira europea, presentándose en Italia, Francia –donde cantó en Cannes junto a la legendaria Edith Piaf–, España y Alemania Occidental. En 1961 Guillot tuvo que abandonar Cuba debido a su oposición al gobierno de Fidel Castro, y tras una corta estancia en Venezuela, se radicó definitivamente en México. Posee una casa en Miami Beach, donde acostumbra a pasar largas temporadas para estar cerca también de sus compatriotas en el exilio, junto a su hija Olga María Touzet Guillot, fruto de su unión con el pianista y compositor René Touzet.
La legendaria cantante ha concluido su autobiografía, sobre la que ha dicho: –“Ya está mi autobiografía, se trata de una biografía tranquila, bonita, es la vida mía, no hay escándalo, no hay chismes de artistas. Se habla de Olga Guillot, nada más”.
Venue Magazine tuvo el privilegio de entrevistarla en su casa de Miami Beach, para poder compartir con los lectores los “secretos” que esta leyenda viviente de la música accedió a revelarnos.
Venue Magazine: ¿Cuáles son los recuerdos más vívidos que guarda de su infancia?
Olga Guillot: Mi mamá era soprano, mi abuelo tenor, y una tía mía soprano de coloratura; en mi casa siempre se estaba cantando. Yo recuerdo que me aprendí todas las zarzuelas y las operetas que mi mamá cantaba, y las cantaba a dúo con ella; ¡a los siete años me paré en un escenario por primera vez! Ya quinceañera, formé un dúo con mi hermana Ana Luisa, que se llamó “Dúo Hermanitas Guillot”, y nos presentamos con éxito en la Corte Suprema del Arte, que era un programa de radio para aficionados; puedo decirte que mi pasión por cantar comenzó desde niña, y que tuve todo el apoyo de mi familia.
Venue Magazine: ¿Qué representó para usted grabar La gloria eres tú, nada menos que en la ciudad de Nueva York, la capital del mundo?
Olga Guillot: La gloria eres tú la grabé con la orquesta de Machito*, y bajo la dirección del maestro Mario Bauzá, para el sello DECCA, cuando viajé a Nueva York en 1947 con Miguelito Valdés** para presentarme en el Teatro Hispano, aunque en Cuba ya había grabado Stormy Weather (Lluvia gris) para PANART, que fue mi primer disco y que sonó en todas las victrolas del país.
De Nueva York te puedo decir que sus rascacielos me impresionaron mucho; me parecía que estaba en un planeta diferente, y la primera vez que vi nevar le dije a una tía mía que vivía en la Gran Manzana: “tía, el mundo se está acabando”, porque yo era una niña que apenas estaba descubriendo el mundo.
* Alias de Frank Raúl Grillo, considerado el rey del jazz afrocubano.
** Cantante popular cubano, conocido también como “Mr. Babalú”, que triunfó en el mercado norteamericano al lado de Xavier Cugat***.
*** Músico catalán; difusor incansable de la música de Ernesto Lecuona y de la música afrocubana y latinoamericana en los Estados Unidos.
Venue Magazine: ¿Cómo se dio su primer viaje a México?
Olga Guillot: En 1948 el famoso tenor-cancionero René Cabel me recomendó a Don Emilio Azcárraga para que me presentara en la emisora radial XEW “La voz de las Américas” de México –en esa época había un intercambio cultural muy intenso entre los dos países, y se hacían “temporadas” todos los años–, y así viajé a la capital mexicana junto a Ninón Sevilla, Rosita Fornés – que era la vedette del espectáculo–, Amalia Aguilar y Rita Montaner para actuar en la temporada correspondiente. En la XEW participé en el programa La Hora Haste, cuyo locutor Santibáñez era tío de la gran compositora Lolita de la Colina, y la “estrella” era Pedro Infante.

Venue Magazine: Con el bolero Miénteme consiguió usted su primer gran éxito a nivel internacional, ¿estaba Olga de Cuba preparada para tanta fama, con el consiguiente asedio del público y de los medios?
Olga Guillot: No, no lo estaba. Jamás he sido “estrella”, salvo en un escenario; soy igual a todo el mundo cuando me bajo del escenario… ¡ando hasta sin guardaespaldas!
Lo más lindo es nacer artista, crecer como artista y morir como artista, ¡pero en un escenario! Yo nací artista, y siendo una triunfadora regresé a estudiar Teoría y Solfeo en el Conservatorio de La Habana –mis maestros fueron la gran soprano cubana Hortensia Coalla y el también cantante Mariano Meléndez–, y mejoré mi dicción, al punto de convertirme hasta en “modelo” para algunos cantantes de habla inglesa que quisieron cantar en español, como Nat King Cole, según testimonio de su propia hija Natalie, rescatado para mí por Verónica Castro.

Venue Magazine: Sobre su actuación junto a Edith Piaf en Cannes en 1958, ¿qué es lo primero que le viene a la memoria?
Olga Guillot: Cuando me vi allí, me dije: ¿qué hago yo aquí!; ¡ay, qué susto! Yo estaba haciendo una temporada en El Pavillion, de Madrid, que era a cielo abierto –recuerdo una vez que cayó tremendo aguacero–, y luego viajé a Barcelona –estaba yo en ese entonces en mi plan de “conquista” de España– para presentarme en el centro nocturno Casablanca. De ahí mis empresarios me llevaron a Cannes, a debutar en el Palm Beach Casino junto a la Piaf. Abría el Ballet del Marqués de Cuevas, seguía yo de “telonera” –que es como se le llama hoy en día a los cantantes o grupos que le abren el show a la figura central del mismo, y luego ya venía “el Monstruo”. Todo París estaba allí; tres meses estuve actuando junto a ella en su espectáculo, y nos hicimos íntimas amigas. Me decía: –“Yo soy tú, y tú eres yo”.

Venue Magazine: ¿Cuál fue la gota que colmó la copa para tomar la decisión de abandonar Cuba en 1961, en pleno apogeo de su carrera como cantante?
Olga Guillot: Primero tuve problemas al darme cuenta que algo raro estaba pasando en Cuba, lo comenté, y tres veces me llevaron detenida al G-2* debido a mis comentarios, como “sospechosa”, por “contrarrevolucionaria”, y me dijeron que me tenía que adaptar, que la Revolución iba para largo, “para siempre”, pero yo les dije: – “fíjate que no”.
El otro día me encontré con un señor que estaba allí una de esas tres veces, y me recordó que yo fui la única que se atrevió a decir: – “¿Aquí no dan café?”, en un lugar donde todo el mundo estaba temblando.
Todo esto hizo que tomara la decisión de irme de Cuba, “en pleno apogeo de mi carrera como cantante”, como tú dices, porque yo fui profeta en mi tierra; “Olga de Cuba” me lo puso mi pueblo. Antes de Fidel, los artistas cubanos ganaban muy bien –yo fui muy bien pagada en mi país, ganaba una fortuna, 7 u 8 mil pesos** a la semana–, y casi nadie quería viajar. Con la “Revolución” todo eso cambió; salí como exiliada para Venezuela, y luego pude viajar a México, donde me radiqué.
* La Seguridad del Estado castrista.
**Un peso cubano en esa época valía más que un dólar; 1.15 o algo así.

Venue Magazine: ¿Fue muy difícil recomenzar su vida personal en el exilio, en medio de la euforia general con la revolución cubana y con Fidel Castro?
Olga Guillot: Sí, muy difícil; tuve que hacer una casa de nuevo, conseguir “papeles” para poder residir y vivir sin problemas; otra vez a trabajar, a ahorrar dinero, a viajar por todos esos países donde ya había triunfado y tenía un nombre, pero ahora sin mi país detrás, secuestrado por un tirano que me quiso borrar de la memoria del pueblo, y que trató de desacreditarme ante otros públicos, pero no lo logró.

Venue Magazine: ¿Cuál considera que ha sido su mejor álbum musical?
Olga Guillot: Muy peligrosa esa pregunta, porque yo grabé temas de los mejores compositores, con las mejores orquestas, y con los más afamados directores; fueron sesenta y tres discos, comenzando con Stormy Weather (Lluvia gris) en 1946, que fue una versión del tema interpretado por Lena Horne en la película homónima de 1943. Esos sesenta y tres discos son mi mayor orgullo; todos, absolutamente todos: ... Olga Guillot interpreta a Manzanero, Olga Guillot interpreta a María Greever…. hasta el último, Faltaba yo*, a mis 79 años, junto a Meme Solís y a Arturo Sandoval.
Con Miénteme obtuve el primer “Disco de Oro” de mi carrera, que fue también el primero que se entregó en Cuba a un artista por las altas ventas de un álbum suyo. Ya en el exilio**, gané otros 9 “Discos de Oro” por las ventas mi
llonarias de mis álbumes en America latina, Europa y Estados Unidos.

*Un lujo de álbum, a juicio del autor de esta entrevista, digno de un Grammy y de una mejor difusión internacional, por su excelencia y la asombrosa calidad interpretativa de la cantante a esa edad, ya que tuve la oportunidad de oírlo al final de la entrevista.
** Todos los trofeos y preseas que ví en su casa fueron ganados después de 1961, ya en el exilio, excluyendo dos o tres, como el Disco de Oro Puchito, que fueron rescatados del saqueo del que fue objeto su casa –cuando el gobierno se dio cuenta de que Olga no volvería jamás–, por la familia, vecinos y fans. La “Revolucion” no acabó con ella, ni el exilio tampoco; al contrario, la impotencia y el dolor le dieron nuevos bríos para completar 40 años más de una carrera estelarísima internacionalmente, como una attista
cubana, libre y soberana, “sin Patria, pero sin amo”, como Martí.


Venue Magazine: Si tuviera que escoger un solo bolero, entre tantos que usted ha interpretado, como su “carta de presentación”, ¿cuál escogería?
Olga Guillot: Miénteme, de la autoría de Chamaco Domínguez; yo no lo conocía cuando lo grabé, y estando cantándolo en México con la orquesta dirigida por él, me dijo: –“El compositor soy yo, niña”, y después me regañó, muerto de risa: –“Es ‘amor fingido’, no ‘amor mentido’, a lo que yo le respondí: –“Estamos ganando plata los dos con la letra equivocada, así que déjelo así”; ¡esa es mi historia!

Venue Magazine: ¿Qué la motivó a escribir su autobiografía, y cuándo se publica?
Olga Guillot: Legarle a mi hija y a mi público la historia de mi carrera, para que esas nuevas generaciones de cubanos a los que no les dejaron conocerme puedan saber algún día quién fue Olga Guillot, cómo conocí a René Touzet –el padre de mi hija Olga María–, que fue un gran músico cubano, autor de La noche de anoche, de No te importe saber –grabada por Frank Sinatra y por Bing Crosby– y de muchas otras bellas composiciones.
Mi autobiografía ya está lista para su publicación, así que pronto les daré la sorpresa.


Venue Magazine: ¿Cuál considera que ha sido su mayor logro como artista y como mujer?
Olga Guillot: Mi mayor orgullo y satisfacción es haber hecho una escuela para muchos. Rocío Jurado me decía:
–“Tú eres la gallina, y nosotros los huevos”; y Rafael:
–“Ella es la maestra de todos nosotros”.
Como mujer, me siento realizada como madre, esposa, amiga, hija…; he sido honesta y sincera conmigo misma, y he brindado todo lo mejor de mí a mi familia, a mis amigos, y a mi público.

Venue Magazine: Un controvertido locutor de la radio “chancletera” de Miami se atrevió a anunciar en su show que Olga Guillot había muerto, causando un gran revuelo en la ciudad, ¿qué tiene que decirle nuestra “Reina del Bolero” a este payaso mediático?

Olga Guillot: Que no juegue con los sentimientos de las personas, porque cuando nosotros los artistas nos “pintamos” la cara y salimos a actuar, sabemos que tenemos que enfrentarnos a esa “propaganda” negativa con la que personajes como éste hacen su agosto, pero las familias de los artistas son las que sufren, por el dolor que les puede causar este tipo de noticias falsas: –“Nuestro pésame a la familia Guillot”, llegaron a decir en ese programa. Que Dios lo perdone, y que no lo vuelva a hacer, ni conmigo, ni con ningún otro artista.


Venue Magazine: ¿Algún mensaje o consejo que quisiera enviar a los lectores de Venue Magazine?

Olga Guillot: Que mi mayor deseo es que disfruten cuando lean esta entrevista; que mis respuestas sean de su agrado, y que el poder conocer la vida de sus artistas preferidos los haga felices, y les sirva de ejemplo y motivación a los que comienzan sus carreras en el mundo del arte y les ayude a triunfar como lo hice yo.




Entrevistó, para Venue Magazine, Baltasar Santiago.

Cuba de duelo por su Olga





Por Baltasar Santiago Martín

Una vez más la inesperada muerte de nuestra
Reina del Bolero nos confirma que en vida nunca le decimos suficientemente a quienes queremos y admiramos todo lo bueno que sentimos por ellos, como si fueran eternos y nos fueran a durar siempre en plena forma –a veces el Alhzeimer nos los arrebata aún antes de morir– , y creo que ése vuelve a ser ahora el caso, porque pensamos que Olga iba a estar siempre ahí, a la mano, como el Sol o la Luna, para los cubanos, y quizás por ello permitimos que un burdo comediante la imitara en franca burla –cosa que a ella le molestaba bastante, según me confesó en la entrevista que tuve el privilegio de hacerle para la revista Venue hace pocos meses–, y que un locutor radial de poca monta hiciera una broma macabra anunciando su muerte, cosa que también la disgustó en grado sumo.
(Yo, al menos, dejé de sintonizar el programa del payaso, y corté mi incipiente amistad con el susodicho conductor a raíz de su imperdonable dislate).
Intensa y pasional –como nos ‘acostumbró’ hasta su último suspiro, pero eso sí, sin nunca ‘mentirnos’– Olga Guillot nació el 9 de octubre de 1923 en la ciudad de Santiago de Cuba, pero su familia se mudó para La Habana cuando ella era muy pequeña. Ya quinceañeras, ella y su hermana Ana Luisa integraron un dúo llamado “Dúo Hermanitas Guillot”. El empresario Facundo Rivero la apoyó para que debutara profesionalmente, y su interpretación de Stormy Weather (Lluvia gris) fue llevada al acetato en 1946 por el sello Panart y sonó en todas las victrolas del país. El prestigioso músico Miguelito Valdés la llevó a Nueva York, donde grabó La gloria eres tú con Machito para el sello Decca. En 1954, su canción Miénteme (Lie to Me), se convirtió en un hit en toda Iberoamérica, y en 1958 Olga realizó su primera gira europea, presentándose en Italia, Francia –donde cantó en Cannes junto a la legendaria Edith Piaf–, España y Alemania Occidental. En 1961 Guillot tuvo que abandonar Cuba debido a su oposición al gobierno de Fidel Castro, y tras una corta estancia en Venezuela, se radicó definitivamente en México, a la que siempre consideró como su querida segunda patria, aunque para estar cerca también de sus compatriotas en el exilio compró una casa en Miami Beach, donde acostumbraba a pasar largas temporadas, junto a su hija Olga María Touzet Guillot, fruto de su unión con el pianista y compositor René Touzet.
La legendaria cantante había ya concluido su autobiografía, sobre la que me dijo : –“Ya está mi autobiografía, se trata de una biografía tranquila, bonita, es la vida mía, no hay escándalo, no hay chismes de artistas. Se habla de Olga Guillot, nada más”.
Como botón de muestra de su temperamento y de su simpatía, cierro mi homenaje a Olga de Cuba y del Mundo con una de las preguntas que le hice en esa entrevista, una de las últimas que la diva del bolero ofreció:
Si tuviera que escoger un solo bolero, entre tantos que usted ha interpretado, como su “carta de presentación”, ¿cuál escogería?
Olga Guillot: Miénteme, de la autoría de Chamaco Domínguez; yo no lo conocía cuando lo grabé, y estando cantándolo en México con la orquesta dirigida por él, me dijo: –“El compositor soy yo, niña”, y después me regañó, muerto de risa: –“Es ‘amor fingido’, no ‘amor mentido’”, a lo que yo le respondí: –“Estamos ganando plata los dos con la letra equivocada, así que déjelo así”; ¡ésa es mi historia!

Miami, 12 de julio del 2010.