Thursday, June 25, 2009

Allí todos perdimos.



Allí todos perdimos.


El Canal 41, América TV, luego de haber tenido en su época de mayor gloria buenos y alentadores índices de audiencia, como cuando los Fonomemecos parecían ser los dueños del canal, y el flaco casi caminaba por las nubes, debería ya haber  comprendido que “altaritos más altos se han caído”, como en el caso que mencioné, en el que los escombros animan un programa radial que casi nadie escucha, porque su fiesta de quince ya pasó.

Salvando A mano limpia, el excelente  programa de Oscar Haza;  Arrebatados, conducido por María Laria, la pionera de los talk-shows en la televisión hispana; el programa La Mirada indiscreta, que presenta muy profesionalmente Alejandro Ríos, y los noticieros, el resto de la oferta de calidad ha ido disminuyendo, con la desaparición de La Flor de Hialeah y de Casados y algo más, que si bien eran perfectibles, representaban un decoroso intento de ofrecer algo diferente y ameno, que contrarrestara los obvios intereses de otros canales orientados hacia la costa oeste de los Estados Unidos.

Pellízcame que estoy soñando debería cambiar su nombre a Despiértame de esta pesadilla, porque el programa es francamente deplorable. El pobre Carlos Otero hace su mayor esfuerzo, pero con malos ladrillos y mezcla de poca calidad es imposible levantar un edificio que se sostenga.

Desde los libretos, que son astracanadas, hasta los personajes de apoyatura, que son en su mayoría indeseables, todo nos obliga a cambiar de canal, para refrescarnos de tanta mediocridad estresante viendo el show de Alexis Valdés, donde por cierto una expulsada del 41 es ahora la coestrella de Alexis: Judith González, con su personaje de Magdalena la Pelúa (estoy seguro que Romay  lamenta  cada segundo “haberla dejado ir”, como se dice eufemísticamente en Miami cuando a alguien lo botan del trabajo).

Precisamente Romay y el 41 están a tiempo para subsanar otro error equivalente al de Judith: haber despedido a la excelente comediante musical Ana Lidia Méndez del programa Aquí todos ganan, que ahora se debería llamar Allí todos perdimos, porque Ana Lidia ha dejado un hueco enorme al brillar cada día por su ausencia.

Ana Lidia no comenzó su carrera en Miami; es una profesional con una formación muy sólida en las tablas y en la televisión, de lo cual el propio Carlos Otero puede dar fe, pues Méndez era su compañera en el recordado programa de la televisión cubana Los domingos no están contados, desaparecido precisamente del aire por la homofobia del presentador principal y de los directivos del ICRT. 

Es incomprensible que un canal que lucha por elevar los ratings ante la fuerte competencia de MegaTV se haya deshecho de esa  manera tan poco delicada de una de sus cartas de triunfo, porque estoy seguro de que Ana Lidia posee suficiente talento, simpatía, experiencia, cultura y versatilidad como para tener su propio programa de televisión en cualquier canal hispano, y conducirlo con éxito y buenos índices de audiencia.


                                           Santiago Martín 

                                        Fundación Apogeo











Monday, June 22, 2009

Mi reencuentro con La Fontao por Amado Cuba

Por Amado Cuba :




Corrían los anos 60 y mi amigo Fermin Borges me invito al estreno de su obra “El volumen de Carlota”, en aquella salita “Prometeo” de la calle Galiano en Centro Habana (lugar que debería estar considerado como Monumento a la Cultura Nacional). En esa ocasión por primera vez vi actuar a una jovencita de bellísimos ojos y con una calida voz, adornada con sugerentes matices, creo que era uno de sus primeros trabajos en las tablas, pero allí estaba ya la excelente actriz que seria Daysi Fontao.


Con el correr del tiempo pude comprobar que no me había equivocado, La Fontao se convertiría en toda una dama de la escena cubana, como lo demuestra su larga trayectoria con el Grupo “Rita Montaner” en la sala “El Sótano”, dramas o comedias, protagónicos o no, ella siempre estaba al nivel histriónico que el personaje le exigia, de esa etapa entre muchas otras la recuerdo en “Dona Rosita la soltera”, “La querida de Enrramada” y por supuesto “Juana de Belciel”.

Después, como en tantos otros casos, su salida definitiva de Cuba la condeno al “olvido oficial”. Pasaron los anos y solo supe de ella ocasionalmente por alguien que viajo a esta ciudad y la vio en alguna obra.

Anoche (Sábado 20 de Junio) tuve el privilegio de reencontrarla, en su lugar de siempre, sobre las tablas, en la salita del “Teatro 8” de La Pequeña Habana.

La obra de Juan Carlos Rubio “100 metros cuadrados”, estrenada con el titulo “El inconveniente” bajo la sabia dirección de Marcos Casanova, ha permitido a la actriz, con su “Carmen”, ofrecernos ese inagotable caudal de emociones y experiencia que ella posee, como lo demuestra a lo largo de toda la obra, pero muy especialmente en el momento del desenlace, cuando Sara le comunica su verdadero conflicto, y sus eternamente bellos ojos lo dicen todo,

Bravo una vez mas Fontao.

Cuando dos buenas actrices se enfrentan (mas bien se complementan) el resultado no puede ser mejor, en este caso la “Sara” no podía tener mejor piel que la de Grettel Trujillo, esta joven y talentosa actriz, a quien también tuve el privilegio de ver en sus inicios, allá en La Habana, con “El enano en la botella”, poseedora de una dicción y una articulación, lamentablemente tan poco frecuentes en las tablas, su fraseo me hizo recordar a aquella grande del Teatro Cubano que fue Liliam Llerena, bravo por ti también Grettel.

No seria justo no mencionar el desempeño, en sus distintas apariciones, en unas mas orgánico que en otras, del actor Lyduan González, quizás con poca experiencia en este medio, pero convincente.

Lamentablemente Casanova anunció al comienzo que esa seria la penúltima representación de la obra, abogamos porque se reponga, pues el Teatro en Miami, necesita obras como esta, donde se aborden temas locales (muy buena la adaptación), sin el exceso de vulgaridades que suelen tener.

Gracias Daysi, gracias Grettel, gracias Marcos.

Amado Cuba, Miami. 21 de junio de 2009

PHOTOGRAPHY: Bernardo Dieguez



Friday, June 19, 2009

Cartas del parque, veintiún años después.


fotografia:Mario Garcia Joya (Mayito)
Cartas del parque, veintiún años después.
por B.S.Martin (Apogeo Fundation)

Recuerdo que cuando en 1988 vi la película cubana Cartas del parque, filmada en mi Matanzas natal, lo que más me preocupaba — como aldeano vanidoso que soy —, era ver si mi querida ciudad salía bien parada en la película, como lo sigo haciendo cuando visito otros lares y los vuelvo a comparar con mi terruño, al punto de que se me ha metido en la cabeza que el Teatro Sauto es mucho más bello que el Teatro de la Ópera de Madrid (si seré majadero).
El caso es que en 1988 no quedé totalmente satisfecho con el film respecto a este “detalle” —uno siempre quiere que los hijos brillen más, y Matanzas es como una madre-hija para mí—, pero en general la película me gustó y la consideré un acierto, aunque no escribí nada al respecto, pues de los artículos técnicos y de los poemas de amor no pasaba en ese entonces.
Veintiún años después— un poco menos vanidoso pero aún más matancero que cuando vivía entre dos ríos—, aquel primer “detalle” me satisfizo por completo: mi ciudad sale esplendorosa en las filmaciones, casi ostentosa de sus ríos, sus puentes, y su bahía prodigiosa, a los que la fotografía del excelente Mario García Joya hace total justicia.
Localismos aparte, “hoy que la vida me aparta de ti”, como diría una canción de Lecuona, pero que no “tengo un nuevo amor”—gracias a Dios sigo con el mismo de entonces— hay que decir que la mano maestra de Titón logró apresar, como si fuera una flor guardada entre las páginas de un libro, la esencia de esta historia de amor escrita a tres manos, las de María, Juan y Pedro; dos jóvenes soñadores, como debe de ser en toda buena historia, y el escribano que les sirve de enlace sin que el otro lo sepa, con un desenlace que complace al espectador por deseado.
Ratificada la clase de Alea como director, aprobado el eficaz guión escrito también a tres manos— las de Titón, García Márquez y Eliseo Diego, ‘excepcionando’ aquello de que “muchas manos en un plato tocan todas a rebato” —‘toca’ ahora pasar a la “evaluación” del reparto, palabra que sé que a muchos artistas cubanos les recordará épocas muy grises de sus vidas, pero, no teman, por Dios, que no repartiremos el abecedario como durante el Pavonato.
Ivonne López es la enamorada ideal; perfecta en su rol, no se entiende la ausencia de posteriores desempeños en el cine cubano de esta talentosa actriz, refrescante y precisa, sin amaneramientos de telenovela ni de melodrama.
Miguel Paneque es el joven soñador, valga la redundancia, que ansía ser aeronauta mucho más que amante de novela rosa, aunque haya sucumbido, apenas desde la primavera al otoño, a esta tentación romántica, con cartas de amor del escribano incluidas. Paneque logra una actuación totalmente desempolvada y fresca, al punto de que nos lo imaginamos volando realizado en su aeronave, aún sin verlo, cuando el sonido de un avión nos indica que sobrevuela Matanzas, mirando para la farmacia Triolet de su tío, a la que por poco incendia en su delirio de ángel en busca de sus alas, tal y como lo haría después siempre este prometedor actor en su vida real.
Víctor Laplace, como Pedro el escribano, borda su personaje lleno de añoranzas y sutilezas, como contemplando el presente desde la dimensión de su pasado, hasta que el hoy lo atrapa y lo redime, de la mano de su ideal María.
Mirta Ibarra no puede estar mejor en su papel de puta de burdel, aunque parezca estar viendo posteriores desempeños de la mujer de Titón, latentes habitantes en 1988 de su futuro entrampado como mere-triz perfecta de dos sabores de helado.
Adolfo Lauradó casi hace un cameo de sí mismo como el globonauta que “seduce” a Juan para irse por los aires; maestro de la actuación como pocos.
Paula Alí es la celadora perfecta de su ahijada; Amelita Pita se derrama como un buen vino añejo como decana del burdel adonde Pedro acude a mitigar su tedio de vivir, atenazado por la ilusión de un amor “imposible”, y José Pelayo, como la loca del burdel, saca la cara por esa “Seña del humor” que ya forma parte también de la historia de Matanzas.
El tío de Juan, interpretado por Elio Mesa, el inefable actor del Grupo Teatro Estudio, que ni pintado para el personaje, cumple más que a cabalidad su cometido cuando dice, cual “epitafio” del film: “Yo sabía que este muchacho iba a llegar muy lejos, digo, muy alto”.
El verdadero epitafio, como la buena película cubana de amor de todos los tiempos que es, sin cólera y con ella, es el triunfo de ese sentimiento que a todos, como al escribano Pedro, nos redime y nos eleva por el cielo (¡qué cursi!, como diría Magdalena la pelúa).

Santiago Martín
Fundación Apogeo
Arte Público Global.
http://yvolare.blogspot.com/2008/05/cartas-de-parque-memorias.html

Tuesday, June 16, 2009

Fernando Bujones, el eslabón encontrado. Santiago Martín


Fernando Bujones, el eslabón encontrado. Santiago Martín
tomado del blog de Isis Wirt... La Reina de la Noche...


Fernando Bujones, el eslabón encontrado entre dos culturas y dos escuelas de ballet muy afines.

El jueves 28 de mayo del 2009 fue presentado, en el Teatro Tower de la Calle 8 de la Pequeña Habana, el documental La extraordinaria vida de Fernando Bujones, filme escrito, producido y dirigido por el joven realizador Israel Rodríguez, quien con esta obra nos da una lección de lo que debe ser un documental biográfico, cosa que no siempre ocurre.
Narrar la vida y la carrera como bailarín del cubanoamericano Fernando Bujones, es el objetivo de esta obra fílmica de Israel, que deslumbra al espectador, tanto al conocedor como al profano, gracias a la excelencia del guión, la fotografía, el pietaje seleccionado para ilustrar la brillantez del protagonista, y a la cuidada y precisa edición, donde nada sobra y todo engarza como en una coreografía perfecta para destacar elocuentemente los extraordinarios méritos artísticos del homenajeado.
Más allá de mostrar los avatares de Fernando Bujones, nacido en Miami e iniciado como estudiante de ballet en La Habana, para luego retornar a la primera debido a las circunstancias políticas que todos conocen— hechos que el documental ilustra con precisión y buen gusto, sin omitir siquiera acontecimientos posteriores, como el divorcio de su primera esposa ni sus conflictos profesionales con Mijail Baryshnikov en el American Ballet Theater—, el amante y conocedor del ballet clásico no puede dejar de pensar, después de haberlo visto, en las principales circunstancias que hicieron posible la entrada y el triunfo de Bujones en el difícil reino de la danza clásica.
Si Marí¬a Teresa Garcí¬a Montes de Giberga no hubiera fundado en La Habana en diciembre de 1918 la Sociedad Pro-Arte Musical, que el 30 de junio de 1931, a instancias de la señora Natalia Aróstegui de Bolognini, decidió crear su Escuela de Ballet, primera escuela de su tipo en Cuba, las Antillas, y posiblemente en toda América Latina, Alicia Alonso, por ejemplo, no hubiera tenido la oportunidad de desarrollar su talento para la danza.

Con la posterior creación de la Academia de Ballet en 1950, dirigida por Fernando, se afianzó aún más la enseñanza de la danza clásica en Cuba. Así, el niño Fernando Bujones pudo asistir en La Habana a clases de ballet, después de despertarse su vocación asistiendo a las lecciones que impartía su madre.
Es innegable que a partir de 1959 el desarrollo del ballet en Cuba recibió un fuerte apoyo por parte del estado totalitario entonces en ciernes, y Alicia Alonso, que había visitado Rusia en dos ocasiones en 1952, y luego en 1957 y en 1958, y que por lo tanto conocía de primera mano la estrecha alianza ballet-totalitarismo que se avecinaba al imponer Fidel el comunismo en Cuba, vendió su alma al diablo con tal de contar con dicho apoyo para sus planes de consolidar la escuela cubana de ballet.
Y así, el pequeño Bujones recibió, sin siquiera imaginarlo, la tarea de ser el nuevo eslabón entre dos culturas y dos escuelas de ballet muy afines, tal y como el clan Alonso lo había sido en sus inicios.
Reforzada así ya en 1959 la enseñanza del ballet en Cuba, el niño fue aceptado a los seis años en la escuela habanera, pero los vientos socialistas lo lanzaron de nuevo hacia Miami, junto a su madre y a su futura entrenadora, representante y entrañable amiga, Zeida Cecilia-Méndez, donde, gracias a Dios, pudo continuar sus estudios de ballet, aunque desgraciadamente las democracias parecen no llevarse muy bien con este arte, porque no hubo apoyo del estado para costear su viaje a Varna en 1971, pese a que iba a representar a los Estados Unidos en esta importantísima competencia, tradicional feudo de los países del campo socialista.
Afortunadamente, en 1974 la familia pudo costear los boletos, y el joven bailarín cubanoamericano obtuvo la medalla de oro, hazaña doble, porque el jurado con seguridad hubiera preferido otorgársela a un bailarín de Alicia o a uno soviético.
Lo relevante de su triunfo, además de lo ya apuntado, es que Bujones representa la conexión innegable entre la “escuela cubana de ballet”, con la que comenzó sus clases, y la forma “americana” de bailar del ABT, que en sus inicios influenció grandemente a los Alonso, lo que ratifica los vasos comunicantes entre ambas culturas y formas de bailar —que la política no debió nunca haber obstruido—, porque Jorge Esquivel y Fernando Bujones se iniciaron juntos en las clases de danza, y viéndolos bailar, cada uno nos remite al recuerdo del otro, sin caer en odiosas comparaciones, porque los dos representan la apoteosis de la danza, el apogeo de lo “cubano” en el ballet.
Ojalá que hoy mismo, si existiera otro niño tan dotado como estos dos compatriotas, no falte el dinero del estado para enviarlo a Varna o a Moscú, para que se rompa esa especie de maldición que casi me hace hasta entender a Alicia Alonso cuando le vendió su alma a Fidel Castro a cambio del máximo esplendor para este arte que la ha hecho bailar al borde del abismo por partida doble.
Santiago Martín
Fundación Apogeo
Publicado por Isis en 06:44 PM
8 comentarios:
Zoé Valdés dijo...
Gran bailarín, un excelente artículo que le hace honores.

10 de junio de 2009 06:59 PM
Wammo dijo...
Alicia Alonso no es la primera, ni sera la ultima, en vender su alma al Diablo a cambio de la oportunidad de vivir su sueño.

E hizo bien, porque al fin y al cabo su alma es asunto suyo, mientras que su obra es de muchos.

Hay que separar al artista de la persona en cuyo cuerpo o alma se domicilia. Richard Wagner era un connotado antisemita; Richard Strauss, Kurt Furtwangler, Leni Riefenstahl y muchos otros colaboraron con los nazis en varios grados; Gabriel Garcia Marquez padece de dudosa moral politica. Nada de esto disminuye el aporte de estos individuaos al patrimonio de la humanidad.

10 de junio de 2009 08:44 PM
Anónimo dijo...
Gracias Zoe por tu comentario. Tengo que confesar con gran orgullo que Isis, ademas de mi amiga, ha sido mi maestra, y que su libro "Despues de Giselle" ha sido para mi como un curso intensivo de Historia del Arte, por lo que gran parte del merito de este articulo le corresponde a ella.
Tener su amistad y su cariño, al igual que en tu caso, es mejor que haberse encontrado un gran tesoro material, porque los valores espirituales no tienen precio.
Gracias a ambas de nuevo.

Santiago Martin.

10 de junio de 2009 11:51 PM
Charlie Bravo dijo...
Wammo, precisamente su asociacion con esos tiranos disminuye su valor personal e intelectual desde el infinito a cero.

11 de junio de 2009 02:38 AM
Anónimo dijo...
Para Wammo:
Este es un tema muy delicado. Ella como ser humano y cubana no tiene perdon por haber firmado la carta apoyando los tres fusilamientos y el encarcelamiento de los 75 opositores pacificos del regimen, ni por seguir apoyando aquello todavia, y en eso ha sido un verdadero cisne negro, instrumento del hechicero Von Fidel.
Claro que ella se dejo hechizar con conocimiento de causa, para tener el poder que tiene y que ha tenido, tipico de la relacion totalitarismo-ballet clasico.
Ahora, como artista es un cisne blanco.
Yo estoy escribiendo la novela de su vida y la de Fernando Alonso, y te digo que tiene un merito inmenso, ego enorme aparte.
Su historia es la de una mujer que a los 19 años comenzo a perder la vision, y que aprendio a bailar en las tinieblas, creando ademas una escuela y una compañia de fama mundial.
Viendo el poco apoyo que recibe el ballet por parte de las democracias, casi hasta la entiendo en 1959, aunque la firma de la carta si no la puedo entender.
Nada, que nos toco un personaje de novela.
De todas maneras, es Alicia Alonso, un monstruo como todos los dictadores, que ama el ballet por encima de todas las demas cosas, incluso de su propio pueblo.

Santiago Martin

11 de junio de 2009 05:01 PM
Isis dijo...
Como dice Charlie Bravo, esa asociaciòn suya con la tiranìa disminuye sus valores.
Justo tomando la conocida frase de Martì en su sentido en este caso, verdadero: "El arte no tiene patria pero el artista sì".
Puede valer todo en nombre del arte? Probablemente, sin duda. Y la patria?, en este caso la verdadera, y màs allà de ésta, como tambièn dirìa Martì: "Patria es humanidad".
Cuàl es su "humanidad"?

11 de junio de 2009 09:50 PM
Wammo dijo...
Santiago:

Me parece perfectamente valido juzgar a la persona (del artista) de acuerdo con su comportamiento ante la sociedad, pero es necesario separar ese juicio del juicio de su obra, que puede ser muy distinto.

Toscanini demostro bien su adherencia a ese precepto cuando dijo, hablando de Richard Strauss: "Ante Strauss el compositor me quito el sombrero; ante Strauss el hombre me lo vuelvo a poner".

11 de junio de 2009 09:51 PM
JULY DEL RIO dijo...
FERNANDO BUJONES ADEMAS DE SER UN DIOS DEL BALLET
ERA UN EXCELENTE SER HUMANO.

12 de junio de 2009 10:50 PM lanoche.blogspot.com/2009/06/fernando-bujones-el-eslabon-encontrado.html

Tuesday, June 9, 2009

Buika is back to Miami


Buika
Thursday July 9th, 8 PM
Gusman Theater
174 E. Flagler Street, Miami
Tickets $27 - $52, through Ticketmaster outlets or Gusman box office
RF members call the office at (305) 672-5202

Presented with support from Total Bank

www.Buika.net
NPR 2008 Buika feature

Buika’s voice is a burst of passion from a flamenco star who lives with an open heart. “Think of Billie Holiday mixed with a hint of pop star Sade, and the spirit of the buleria, and you have some idea of her range,” writes The London Times. Her 2005 CD Mi Niña Lola was nomimated for Latin Grammy Album of the Year.

Born to African parents from Equatorial Guinea, Buika grew up in Majorca, Spain. She spent much of her childhood in the company of the island’s gypsies, who introduced her to their flamenco repertoire and attitudes. Moving to Madrid, she worked as guest vocalist on various music projects until she met renown Spanish producer Javier Limón, with whom her career hit its stride. Buika is at the crossroads of many genres -- a place where jazz, funk, flamenco, copla and neo-soul come together in a sublime, musical pact.

Niña de Fuego (Girl of Fire), Buika’s 2008 CD, bears body and soul. Traditional coplas (female-centric Spanish torch songs) and fusions of flamenco, jazz, gypsy rumba, and Afro-Cuban rhythms become heart-wrenching songs of despair and love lost. For the first time Buika includes beautifully rendered rancheras in her repertoire, one of which is testament to her own lyrical prowess as a songwriter.