Wednesday, October 22, 2008

El Miami City Ballet hace suyo el `Lago'

ORLANDO TAQUECHEL
Especial para El Nuevo Herald

El Miami City Ballet inauguró el fin de semana pasado su temporada 2008-2009 en el Adrienne Arsht Center for the Performing Arts, ubicado en el downtown de Miami, con un programa monumental integrado por tres llamativas obras de grupo. Un programa propio de una compañía que se promociona a sí misma como superhuman.

La función del viernes 17 de octubre abrió con un ''estreno para la compañía'': la versión de George Balanchine del Segundo acto de El lago de los cisnes. Después del intermedio se presentó The Four Temperaments (también de Balanchine) y la noche cerró con In the Upper Room de Twyla Tharp.

La gran atracción del programa era el Lago porque Miami tiene un público absolutamente familiarizado con puestas en escena completas de este clásico del repertorio académico, en montajes presentados tanto por grupos locales como por compañías visitantes. El interés por ver a los bailarines de la compañía que dirige Edward Villella bailando el Lago era enorme.

Pyotr Ilich Tchaikovsky escribió la música en 1876, y El lago de los cisnes original se estrenó en 1877. Curiosamente, con muy poco éxito. En los años siguientes, este primer Lago sufriría varias adaptaciones coreográficas igualmente decepcionantes y algunos intentos más o menos aceptables de presentar el segundo acto como unidad independiente.

No fue hasta que el teatro Marinsky de San Petersburgo encargara una reposición con una coreografía absolutamente nueva que el Lago comenzó a parecerse al montaje exitoso que hoy conocemos.

La coreografía estuvo a cargo del francés Marius Petipa (Actos I y III) y su asistente, el ruso Lev Ivanov (Actos II y IV). Estamos hablando del año 1895 y el resultado fue una indiscutible obra maestra.

Después, se hizo bastante común (todavía lo es) que un coreógrafo intentara su propia versión tomando como punto de partida la de Petipa e Ivanov. Casi siempre, el resultado es un trabajo de corte y edición (ajustado en tiempo y drama) o propuestas muy simplificadas (con exigencias técnicas definidas por las limitaciones del presupuesto y las posibilidades de los intérpretes).

Hay ocasiones en que el material es adaptado a un espacio (el lago Chapultepec en México, por ejemplo) o es utilizado apenas como punto de partida: el Lago de Matthew Bourne, donde los cisnes son interpretados por hombres.

Balanchine concibió su version del segundo acto en 1951, con la intención de adicionar una pieza de éxito al repertorio del New York City Ballet, entonces una compañía muy joven.

Para algunos, ésta es una puesta en escena condensada a la manera del Readers' Digest y para otros, una reflexión personal sobre el original de Ivanov.

La verdad es que este Lago es ambas cosas y algo más. Tiene también algunas omisiones imperdonables y una despedida para Odette que intenta de todo y no dice nada en realidad. Aún así, ésta es una creación donde es posible apreciar la mano de un maestro. Es un trabajo con la fuerza comunicativa de algo hecho con absoluto conocimiento de causa.

Con respecto a su montaje por el Miami City Ballet, hay que reseñar que la asignación de los roles de Odette y Sigfrido a los bailarines chinos Haiyan Wu y Yang Zou le agregó un inesperado toque exótico a la noche de estreno e hizo poco creíble que la acción tuviera lugar en el centro de Europa.

En este contexto, tanto Wu como Zou no intentaron la caracterizacion física o la actuación consumada y se entregaron sin reservas a la ejecución casi detenida de la coreografía y al despliegue de una musicalidad por momentos magnífica.

El trabajo de pareja no está aún del todo conseguido pero los solos son excelentes. Igualmente acertadas son las ejecuciones de Patricia Delgado en el Pas de Neuf y Jeannette Delgado en Valse Bluette. El cuerpo de baile es efectivo en su conjunto.

Con un trabajo de producción de primera y la música en vivo bajo la dirección de Juan Francisco La Manna, este segundo acto del Lago es extraordinariamente bien recibido y todo parece indicar que el Miami City Ballet tiene en sus manos una nueva obra para complacer a sus seguidores.•

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